65. La venganza de Hermes
—Te has vuelto un cínico. Todavía te atreves a hacer esa pregunta —comentó Lena con veneno en sus palabras—. No dejaré que vuelvas a hacer sufrir a mi señora. Aléjate de Hariella, porque, así como tú, ella ya ha comenzado una nueva vida y formado su propio hogar. Vuelve al lugar donde te has convertido en un arrogante director general y déjala tranquila. —Hermes sintió como su pecho se apretaba. ¿Hariella había formado su propio hogar? —. ¿Qué es lo quieres? ¿Verla destruida por tú culpa como h