138. El refugio (TF)
La intensidad entre ellos no se disipaba, pero tampoco necesitaban palabras para validarlo. En ese abrazo, en ese silencio cargado de emociones, se dijeron todo lo que sus corazones guardaban en lo más profundo. No era necesario pronunciar las palabras que otros usarían; lo que compartían iba más allá del lenguaje.
—¿Cómo te sientes? —preguntó él con su voz profunda, pero teñida de una amabilidad genuina que rara vez mostraba de manera tan abierta.
Herseis lo miró, aún acomodada en sus brazos,