107. El caos (T2)
—Claro que no —dijo Herseis con apuro. Aunque su cuerpo pesaba, se puso de pie—. Yo lo siento. No fue mi intención tumbarlo. —Su voz sonó rota, casi inaudible, como si no tuviera la fuerza suficiente para defenderse. Y en verdad, no la tenía.
Esa frase fue como una puñalada directa al corazón. Herseis sintió cómo algo en su interior se rompía, algo que había mantenido unido con tanto esfuerzo, con tanto dolor. Sus piernas temblaron, y por un momento pensó que volvería a caer. El aire a su alred