Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl fragor de las olas casaba con la umbría atmósfera. Una ventana sin cristal que da al acantilado era la fuente de iluminación de la habitación donde desperté. Las paredes estaban cubiertas de laja por la mitad y el techo era de madera. Las ramas se batían por el viento frenético. Cuando me asomé, los brazos alargados de los árboles eran oscuros y estaban cubiertos por la niebla densa. Miré hacia el mar y las rocas eran go







