Capítulo 27.
Resultó que el rey se encontraba en el gran comedor real comiendo animadamente con Mateo.
Mateo era capaz de encantar a una mosca; como sea, ambos se veían cómodos intercambiando bromas hasta que nos vieron llegar.
Marco se levantó e hizo una reverencia profunda hacia mí. No pude evitar resoplar con el ceño fruncido. ¿Creía que olvidaría tan fácilmente que me hizo subir a una silla? ¡Nunca!
Así que lo ignoré y fui directa hacia Mateo.
-¡Mateo!- Dije con una gran sonrisa mientras saltaba sobre é