Capítulo 43.
—¿Cuánto creen que me den en la capital por esto?— Preguntó Savanah emparejando su caballo con el de Cole. En la última hora más o menos me había dedicado a admirar el paisaje por dos segundos y luego tomé una pequeña siesta. La voz de Savanah me despertó.
Cole gruñó y yo me desperecé. Nos encontrábamos en algún sendero olvidado, ya que la densa vegetación era abundante. Quizá al ser un príncipe siempre tenía que ser precavido y no usaba los caminos principales.
—No tengo ni idea. Pero no creo