Capítulo 29.
-Espero que eso sea una broma. - Dije insegura de qué decir.
-No lo es. Otro rasgo de nuestra encantadora aldea: No nos molestamos con sutilezas.
-Suena como mi tipo de aldea. - Dije con una sonrisa.
Mateo sacudió la cabeza y mi tío se acercó a la cama a darme unas palmaditas en mi mano asegurándose de que estaba bien.
-¿Cuánto te debemos, Savanah?- Preguntó mi tío.
-La consulta a domicilio es de dos piezas de oro y el tratamiento es otra pieza de oro. - Dijo con una sonrisa. - Ahora si me disc