PAPÁ CEO: 3. Necesito una niñera para mi hijo
Cuando volvió al pent-house, el ama de llaves le informó que tenía varias llamadas de una joven.
El CEO esbozó una sonrisa y negó con la cabeza. No hizo falta mencionar su nombre para saber de quién se trataba o qué quería.
— Gracias, Margot — mencionó antes de entregarle a su hijo en brazos e ir directo a la biblioteca.
Tomó el móvil del escritorio y bastó un primer tono para que contestaran del otro lado de la línea.
— Dios, Thiago, no puedo creer que hayas sido un tonto con Lex — dijo su