53. ¡Está usted esperando el hijo del patrón!
Se quedó mirando la varita por eternos segundos. Su pecho subía y bajaba.
— Seño, Calioppe. ¿Está todo bien allí dentro? — le preguntó Francisca, preocupada, después de un largo rato junto a la puerta del baño.
Calioppe se incorporó; se había acuclillado para procesar la información. Abrió la puerta y Kika la miró con gesto expectante.
— ¿Y bien, seño? ¿Qué salió?
— Po…positivo — consiguió decir, todavía asombrada.
La muchacha abrió los ojos, no pudo evitar sonreír.
— ¡Está usted esperando