47. Thiago duerme con el enemigo de su hermana
El aliento cálido del otro acarició sus mejillas. Se miraron a los ojos profundamente por un minuto entero.
— Háblame — fue él quien al fin se atrevió a romper el silencio —… por favor.
Deslizó las manos por sus brazos; arrancándole débiles espasmos por el camino, y entrelazó las manos a las de ella.
Calioppe todavía parecía conmocionada ante aquella situación, asustada. Pasó un trago doloroso.
— Es, Dios, Nicholas… es tan difícil para mí, no quiero que nada les pase — bajó la mirada, amenaz