28. ¡Rápido, avisen al patrón!
Estaba tan inquieta y ansiosa por la nota que le había dejado Nicholas, que tardó en escuchar que alguien había tocado la puerta.
— Adelante — pidió, peinándose el largo y sedoso cabello dorado.
Sara, esa muchacha que muy poco hablaba, pero que siempre le sonreía en la cocina, entró con timidez con una charola en la mano.
— Buenas noches, señora Calioppe, tenga, le traje esta bebida para que se refresque.
La joven esposa del patrón de Villa Dos Santos aceptó con gratitud la refrescante bebid