Capítulo 16. Su salud no es nada buena
Benedict suspira de forma pesada al ver a su esposa en el piso. ¿Esta maldita mujer se atreve a fingir un desmayo para conseguir lo que quiere?
—¿Desea que la cargue hasta la sala, jefe? —pregunta Blas, y se agacha para mirar a Isabella. Benedict se voltea a verlo, ni siquiera se había dado cuenta de que él los siguió al salir de la mansión.
—Déjala, yo mismo lo haré —responde tosco.
—Isabella… Levántate de una vez, no sirve de nada que hagas este espectáculo.
Al no recibir ninguna respuesta,