Capítulo 102. Hacienda Arrabal
Cuando Isabella despierta esa mañana, algo pesado la rodea. Su cintura está firmemente envuelta por un brazo musculoso, y sus piernas están entrelazadas con otras. El aliento cálido y acompasado de Benedict se derrama sobre su cuello, provocando que un escalofrío le recorra la espalda. Abre los ojos lentamente, desorientada por un momento, hasta que comprende dónde está y con quién.
Se queda quieta. No quiere mover ni un músculo. Su cuerpo permanece inmóvil, atrapado entre el calor de las sában