—Eso es mentira, fui su novia —sollozó Dakota.
—¡Eras la trola de turno! Y si no me creés, es tu problema. Pero para que veas que no miento, ahí te mando un regalito. Por cierto, ya te vamos a atrapar. Te estamos esperando en lo de tu abuelo y, si llegás a estar embarazada, a golpes te lo vamos a s