Constanza se quedó mirando a Dakota que sonreía. No entendía por qué la trataba bien, siendo que ella la había tratado muy mal.
—Sí, iré con ustedes .
Todas estaban listas para ir de compras, irían con custodia.
—Penélope, ¿podemos hablar? —preguntó Alekos.
—Sí, pasa, ¿qué necesitas?
—¿Has