—No veo —dijo Dakota.
—Yo te guiaré. Falta poco. Ahora sí.
Le destapó los ojos. Había velas encendidas, música suave, flores.
Gracias, no pensé que eras tan romántico.
—No lo soy, pero por ti sería cualquier cosa.
Dakota lo besó.
—Cenemos —dijo él
La cena estaba exquisita. Luego de la