En la cárcel era el horario de visitas. Charles caminaba hacia donde tendría su reunión.
—Mi estimado Robert, ¿has conseguido la fidelidad de nuestra querida Maria? —preguntó.
—Siempre consigo fidelidad —respondió él.
—¿Cuál es la idea? —preguntó Maria.
—Por lo pronto, descansar. Seguramente