Los cuatro iban sentados en la limusina.A una cuadra de la galería ya podía verse el enorme despliegue de prensa.
Penélope ya había posado y había sido clara: no hablaría de su divorcio. Esa noche era suya, y Charles no volvería a ensombrecerla.
Dentro de la galería, varios invitados la saludaba