La noche caía sin compasión sobre la ciudad, esa misma ciudad que Iván había conocido y recorrido durante años. Ahora, sin embargo, las calles se sentían ajenas. La tranquilidad de antes había sido reemplazada por una tensión palpable, como si cada esquina estuviera esperando el momento adecuado para estallar. Iván caminaba solo, sus pasos resonando en el asfalto frío, mientras sus pensamientos daban vueltas sobre lo que acababa de descubrir. Las piezas del rompecabezas comenzaban a encajar, pe