Cuando por fin se separa, apoya la frente en la mía. “No sé por qué decidiste hacer eso, Lily, pero ha sido increíble”.
Sonrío, satisfecha conmigo misma por haberle dado el placer que él me ha estado dando a mí.
Nos secamos y nos metemos juntos en la cama. Se me ocurre que sería feliz metiéndome en la cama con Clint todas las noches, acurrucándome en su pecho, mientras él me rodea con sus brazos, escuchando el sonido de nuestros lobos ronroneándose el uno al otro. En un instante, veo mi futuro