“Mira su pelaje”.
“Parece tan suave”.
“Huele como el bosque”.
“Me pregunto si sabrá a bosque”. Las gemelas siguen evaluando a Alexander mientras él se sienta y les devuelve la mirada, disfrutando de la atención.
“Seguro que está calentito”.
“Tan calentito”. Revolotean tan cerca que Alexander extiende la mano y lame a una de ellas desde los dedos de los pies hasta la línea del pelo.
Mientras lo observo, se estremece en lo que solo puedo describir como éxtasis.
“Oh, hermana, me siento ...