Mi sueño me tiene en vilo casi toda la mañana. Eso o quizá sean los constantes susurros y comentarios no tan sutiles sobre quién podría ser mi hombre misterioso.
A la hora de comer, estoy hecha un manojo de nervios. Pero también estoy emocionada. Tengo que admitir que disfruto de la atención. Artemis está encantada con la atención que está recibiendo de lo que ha determinado que es un macho digno. Estúpido lobo, hace falta algo más que flores, comida y música para que me derrita.
Artemis resop