Mi dulce ángel está empapada por mí, así que gruño suavemente, haciéndola gemir en respuesta. Empiezo a frotar en círculos su clítoris mientras ella sigue frotándose contra mí. No tarda en liberarse. Su grito de placer la despierta y veo que está tan desorientada como yo por un momento. Antes de que pueda zafarse de mí, la rodeo con el brazo y la sujeto, mientras mi mano sigue haciendo círculos en su clítoris.
"¿Qué...?”.
"Estabas soñando y quería ayudarte". Saco los dedos de entre nosotros cu