'Haré cualquier cosa por ti, solo dime lo que tengo que hacer'.
‘Abre los ojos’.
No me había dado cuenta de que tenía los ojos cerrados, pero en cuanto lo dice, los abro. Ya no estoy en el bosque. Estoy en una habitación, acostada en una cama. Al mirar a mi alrededor, veo que estoy atada a una especie de cable que me está metiendo algo en el cuerpo. Inmediatamente levanto la mano y me la arranco. Me lo acerco a la nariz. Huele a suero fisiológico. No huelo veneno ni acónito.
Me siento débil,