Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando desperté iba en la ambulancia, Gabriel me acompañaba y tenía tomada mi mano. Parecía un deja vu, pero más doloroso.
―¿Cómo te sientes? ―me preguntó con suavidad.
―Mejor, al menos ya no me duele todo, solo casi.
―Eso es bueno, te pusieron un calmante.
―Lo siento.
―¿Qué sientes?
―Si no hubiera...
―Sht, no sabías. Agradezco haber mandado a ponerle amo







