Capítulo 35

―Hola, hija. ―Ángelo se acercó presuroso hacia la cama y la abrazó―. ¿Cómo te sientes?

―Perdón, papá ―lloró como una niña.

―No, no, mi amor, no llores, no, mi pequeña, no pasa nada.

―Papá, fui tan tonta.

―No, mi amor, no digas eso. Quédate tranquilita, mi amor, si no, no te van a dejar salir de aquí.

Ella sorbió su nariz y se separó de su pa

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