Rosa: mi hermano, tiene razón. Solamente con nuestras almas podemos ser realmente felices y ahora les tocará el turno a ustedes de escribir su propia historia de amor.
Azul: será mejor que pasemos a la mesa a comer. Seguramente el resto de la familia vendrá cuando hayamos terminado de hacerlo y estarán encantado de que estés con nosotros.
Ellos se levantan para después poder dirigirse al comedor y cuando llegan toman asiento. Nada más que la comida estaba servida, ellos siguieron comiendo hasta