Mundo ficciónIniciar sesiónLlevo dos días sin dormir, dando vueltas en mi cómoda cama, golpeando la almohada como si ella fuera la culpable de mis problemas. Por las mañanas, la pobre Vicenta me recomienda que vuelva a acostarme, me dice que aun no me he recuperado, y que mis mejillas aún siguen muy pálidas, pero yo insisto en que me ayude a vestirme, y me pongo en marcha temprano. A fin de cuentas, sé que sería incapaz de dormir aunque pasara el día entero en la







