Mundo ficciónIniciar sesiónFaltaban cinco minutos para la hora a la que había quedado con la mujer del club, y aún estaba en el vestíbulo, esperando a que me dejaran entrar en aquel club que me estaba volviendo loco. Mientras contemplaba el semáforo en rojo de la pequeña habitación en la que me encontraba, y que servía para marcar cuando la recepción del club estaba ocupada con otro miembro; pensé en la última vez que me había sentido as&iacut







