Capítulo 33 —Rumbo Perdido
Dorian:
El silencio en mi despacho se sentía más denso de lo habitual. Los papeles sobre la mesa estaban desordenados, y el teléfono, que no dejaba de sonar, lo había silenciado horas atrás. Las palabras de Gideon sobre el compromiso de Elektra y Alaric seguían retumbando en mi cabeza como una pesadilla de la que no podía despertar. Cada vez que pensaba en esa cena, en la forma en que Elektra me miró buscando una respuesta, sentía una opresión insoportable en el pecho