AMELIA
ocho meses después.
Amo la naturaleza.
El calor, no. Odio cuando la temperatura sube de los noventa grados y tengo que salir de casa, mejor, odio tener que salir de casa embarazada directo al carajo.Y carajo quiere decir, hospital. Por mucho que esto sea lo mejor entre tú mejor y tener un gran sistema climatización. Tan, tan, tan frío y cálido, sigue siendo un hospital y me recuerda todo el tiempo que pasé en coma y recuperándome del accidente.
Obligo a mis pies a bajar las escaleras en l