AMÉLIA LEAL
O sabor a chocolate trufado, relleno de licor de cereza inunda mi paladar en el primer bocado y en pocos segundos las hormonas de la felicidad se estimulan, provocando que pequeños suspiros de placer salgan de mi garganta.
Este fue el postre que me dejó.
Me termino todos los bombones en unos minutos, preguntándome con cada bocado cómo el hijo de puta sabe de mi preferencia por el chocolate, seguro que este debe
siendo un dulce apreciado por casi todos, pero como puede saber que este