Capítulo 62 — Profeciones
Narrador:
Se sentaron bajo el árbol, todavía con el aire cargado de ese olor inconfundible a se*xo y pasto, pero ya sin apuro, sin tensión, como si el mundo hubiera bajado el volumen para dejarlos respirar. Cédric se acomodó con la espalda contra el tronco, las piernas estiradas. Desirée se sentó a su lado, abrazándose las rodillas, con la cabeza apoyada en su hombro.
El sol se filtraba entre las hojas. El campo olía a tierra, a verde, a silencio.
—¿Cómo haces para que