Capítulo 61 —Y los pájaros volaron
Narrador:
Desayunaron tranquilos.
Café, huevos revueltos, pan tostado y trozos de fruta que él había cortado con precisión casi quirúrgica. Desirée no se lo hizo notar, pero sonrió cada vez que lo veía alinear las rodajas como si estuviera en un quirófano.
—Eres un maniático del orden —comentó, mordiendo una fresa.
—Y tú usas más café que leche. Lo cual explica muchas cosas.
—¿Como qué?
—Tu mal humor crónico.
Ella se rió. Él también.
Y así siguieron, lanzándose