Capítulo 102 —El Consentimiento
Narrador:
Pasaron solo unos días, pero fueron suficientes para que la salud de Charlotte comenzara a desmoronarse de forma visible. El color se le fue de la piel, las ojeras se marcaron con una sombra violenta, y su cuerpo, siempre tan erguido, tan altivo, empezó a encorvarse como si le pesara el alma.
Una madrugada, mientras intentaba levantarse sola del sofá, se desplomó en el suelo de la mansión. Fue el ama de llaves quien la encontró, aún consciente pero sin f