—Necesito hablar contigo, Massimo, quizás en un lugar más privado —dijo ella acercándose a él mientras colocaba su mano sobre su brazo de forma sugerente.
Como si la vida de él no estuviese ya lo suficientemente complicada con las mujeres, llegaba Sonia a ponerle todo patas arriba. Hacía años que no la veía, ambos habían decidido que lo mejor para ambos era terminar la relación que habían mantenido por mucho tiempo, Massimo necesitaba establecer su familia y si continuaban viéndose, en algún mo