280. OTRA VEZ
Parada en lo alto de la escalinata a la entrada de la casa, observaba cómo las personas se alejaban, tenía la sensación de que ya había vivido eso. Y no solo eso, al entrar de nuevo en la casa, me di cuenta que la conocía a la perfección, percatándome que cada una de las cosas que estaba mirando, estaban en mi memoria.
Caminé decidida buscando a Dolores en la cocina, me la encontré acomodando la gran cantidad de cosas que se habían utilizado en el entierro de mi abuela.
—Dolores, necesito