257. OTRA VEZ
El capitán se había quedado por un momento sin saber que decir y me observaba de una manera muy extraña, como si al recibirlo amablemente se hubiesen ido al traste con todo lo que tenía en mente para decirme o hacer y sin esperar más le dije.
—El día está realmente feo, puedo ofrecerle una habitación en mi casa. Tengo entendido que el cuartel no está habitable debido a la inundación que hubo.
—¿Me está ofreciendo usted que me quede en su casa hasta que esté listo todo? — pregunto incrédulo.
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