188. ARREGLOS
Después que se retira el capitán con todos sus soldados, el día se fue muy rápido. En lo que se acomodaban todas las hermanas y los niños, se nos fue pasando las horas sin que apenas nos percatáramos de ello. Cuando vinimos a ver, ya era la hora de la cena, los niños se habían bañado felices y estaban locos por salir a correr al jardín.
Como el comedor era lo suficientemente grande, cabíamos perfectamente todas las hermanas, a los niños los ubicamos en las mesitas del salón del té, justo al