Noah había logrado hacer que Emily se sintiera feliz, la tensión que había en ella era tanta que él decidió llevarla al spa, luego de unos reconfortantes masajes fueron por unas copas.
Las miradas y la sonrisa coqueta en Emily acechaba nuevamente, la música del lugar era suave, era el ambiente perfecto para que ella llevara su plan a cabo.
—Levántate, quiero bailar contigo —pidió Noah sin darle otra salida.
—No es la forma más cordial en pedirlo, ¿lo sabes verdad? —espetó Emily.
Noah se quedó