Emily se dio vuelta, se lavó las manos, de su bolso sacó un cepillo y desenredó su cabello; colocó maquillaje sobre sus mejillas luego giró su cuerpo a toda velocidad.
Como si nada acabara de pasar.
—Si no vas a decir nada mejor vete, tu silencio fastidia más que tus órdenes ridículas —habló alzando el tono de su voz.
—¿Qué quieres que te diga?, la mujer que acaba de salir lo ha dicho todo —Noah permaneció con el cuerpo erguido y las manos dentro de los bolsillos.
—Solo es una loca que lo ún