Narra Callum…
Ni siquiera había terminado de procesar lo que Bianca acababa de decir, si solo lo insinuaba o si realmente pensaba cumplirlo, cuando se volvió hacia mí con la mirada afilada y los labios preparados para lanzar otra amenaza.
Conocía esa expresión.
Era la de quienes creían que el poder se heredaba, no se ganaba.
—Callum —dijo con dulzura, demasiada dulzura—. Si quieres seguir con la Princesa Alfa, necesito que hagas algo. Ya estoy harta de esto.
No dejaba espacio para negociar.