—¿Mukhtar?— Tabar sonrió confundido. Era extraño que cualquiera lo llamara por el nombre que había heredado de su más antiguo ancestro, pero era más extraño aún que Zarah lo hiciera. Solo los gobernantes tenían un segundo nombre que representaba a su linaje y se usaba casi exclusivamente para cuestiones diplomáticas entre reinos.
—Si, ese es también mi nombre aunque nadie me llama así…¿Qué cosas extrañas te han hecho soñar la fiebre, esposa mía?
Tabar sintió un nudo en su pecho cuando vio los