Irina caminaba meneando su cuerpo, finalmente se sentía a salvo, aunque fuese con el hombre que ella no lo esperaba, Denis era puesto, gracioso y divertido, pero para ella nadie era lo suficiente para ocupar el puesto de Dmitriy.
La única diferencia era que ahora había una sonrisa en su rostro, Denis se esforzaba a diario para conseguir que ella se sintiera bien, de igual manera había aceptado la clase de oficio que ahora ella estaba ocupando.
Denis permaneció trabajando en la firma de abogado