Siempre ganaré.
Narra Juliette:
El vapor en el baño se adhería a mi piel como un beso sofocante, pero por primera vez en semanas, no era un beso que me repugnara…era el abrazo de la libertad.
El agua estaba caliente; impregnada con sales minerales que mi tía Brielle había seleccionado personalmente para relajar los músculos que tanto se habían tensado durante los días de fingido duelo. Me recliné en la bañera de mármol, sintiendo cómo el cansancio, la actuación y la máscara de la “nuera afligida” se disolvían