Fuera de la ley.
Narra Camille:
Desperté con un sobresalto, sintiendo el cuerpo aún dolorido, y la mente envuelta en niebla. La habitación era enorme, mucho más de lo que jamás había tenido en la mansión Auclair en donde mi padre, por capricho de Juliette, me hacía dormir en un pequeño dormitorio en el área de la mansión destinada para los sirvientes.
Las paredes eran de un tono crema suave, con molduras doradas que brillaban bajo la luz que entraba por las cortinas entreabiertas. La cama era grande, con sábana