40.. Dijiste que no.
★Max.
Hanna parecía estar en las nubes. Ya que no paraba de mover su cabeza de forma negativa de un lado para otro, mientras la pluma y el papel eran las víctimas de sus temores.
Todo el camino a Alemania se la paso con una hoja y una pluma en la mano, el cesto de basura estaba lleno de hojas arrugadas con escritas tan solo unos pocos renglones.
“Demonios” grito y todos los del tren se le quedaron viendo. Menos yo que la observaba desde que tomo la primera hoja, solo maldecía y arrugaba papel