Capítulo 55.
Edmond.
Comienza a abrazarme dándole paso a un llanto cargado de dolor. Sus manos se aferran a mi saco, huele a ese perfume cítrico que tanto le gustaba, no ha cambiado nada, es por eso que no me trago lo que dice, aunque haya atisbos de verdad en su historia; mi abuelo la detestaba a ella y a su familia; se opuso al compromiso aunque después tuvo que aceptarlo debido al embarazo.
—Créeme, por favor —continúa—. Todo lo hice por amor a mi familia, por no perjudicarlos a ustedes también con tal e