Capítulo 56.
Simone.
Las hebras negras y sedosas se juntan en mis dedos mientras peino su coleta con caricias, ella hace los deberes, yo superviso cada paso, corrigiendo errores si es necesario y exigiendo una mejor caligrafía. Hago el trabajo de la madre por contrato que soy, sin embargo, no es la firma en papel lo que me mantiene unida a ella; es la necesidad que tengo de sentirla cerca, de escuchar su vocecita caprichosa, de ver cómo sonríe cada vez que me mira. El alivio recorre mi pecho, no sabía cuánt