La música de las atracciones y juegos inundan el lugar. El aire huele a caramelos y palomitas de maíz. Los colores son demasiado vivos, lastiman mis ojos. No creí que habría tantas personas, el sitio está prácticamente abarrotado. Simone y mi hija quedan deslumbradas ante el espectáculo, sus ojos delatan asombro e ilusión; creo que es la primera vez de ambas en un parque de diversiones. Las tomo bien las manos, temo que en algún momento salgan corriendo detrás de un payaso y las pierda de vista